Definición
El término obesidad mórbida (O.M.) no se refiere a la de aquellas personas en las que el peso es superior a la media. Se trata más bien de una obesidad muy severa en la que las repercusiones físicas, psíquicas y sociales son muy importantes. A esta obesidad se la denomina mórbida, progresiva, maligna, patológica, quirúrgica y también de grado II y III, según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La obesidad mórbida se corresponde con un exceso de peso de 45 kg; pero para hablar de exceso de peso, debemos establecer primero qué es peso normal o "peso ideal". Este es un concepto relativo, pero es el peso con el que una persona tiene más oportunidades de tener una buena salud futura.
El exceso de peso se mide por el Indice de Masa Corporal (IMC). Este se obtiene dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros elevada al cuadrado. Cuanto más excede de 35 el IMC más rápido aumenta el riesgo de morbilidad (sufrir enfermedades) y mortalidad.
Hoy día se admite que la obesidad es susceptible de tratamiento quirúrgico si el IMC se sitúa por encima de 40 e incluso de 35 si los signos de morbilidad están ya presentes, tales como diabetes, hipertensión, apnea de sueño, hipercolesterolemia, enfermedades coronarias y artrosis importante. También se debe considerar la historia familiar de obesidad mórbida.
Grados de obesidad y su riesgo para la salud
según el Índice de Masa Corporal (kg/altura en m2)
| Grados de obesidad |
IMC |
Riesgo para la salud |
NORMAL
SOBREPESO
LEVE
MODERADA
SEVERA
MÓRBIDA
SUPEROBESIDAD
SUPER/SUPEROBESIDAD |
<25
25-27
27-30
30-35
35-40
40-50
50-60
>60 |
NULO
NULO
LIGERO
MODERADO
ELEVADO
MUY ELEVADO
MUY ELEVADO
MUY ELEVADO
|
Causas
La obesidad mórbida se puede explicar teniendo en cuenta que existen causas genéticas y causas relacionadas con el entorno en el que viven los pacientes. La noción simplista de que la obesidad se debe exclusivamente a excesos alimenticios es falsa pues se ha demostrado que en los obesos se dan diversas alteraciones fisiológicas. Puede tratarse de un defecto del organismo en el modo de quemar los azúcares y las grasas o quizás preferencia por quemar los azúcares en lugar de las grasas. Podría tratarse de un defecto del termostato que regula el peso o del mecanismo del hambre; o incluso de patología del sistema glandular o del sistema nervioso central. Todas estas causas han sido demostradas pero parece que no hay una causa única sino un conjunto de factores lo que hace más difícil la solución.
A estos factores genéticos se añaden otros relacionados con el entorno del paciente: malos hábitos alimenticios, falta de actividad física y de motivación, desmoralización y falta de confianza en sí mismo. Todo ello explica que un paciente no expuesto genéticamente a la obesidad pueda convertirse en obeso y también lo contrario: condiciones ambientales favorables podrían prevenir la obesidad en personas genéticamente expuestas a ella.
Más allá de los anteriores factores que contribuyen a la ganancia de peso se constata que los pacientes que sobrepasan un cierto grado de obesidad llegan a una situación de no-retorno en razón de la enorme dificultad para eliminar su exceso de peso: su obesidad se transforma por si misma en una enfermedad. Parece que en su organismo existe un termostato eficaz que protege contra la pérdida de peso. Incluso si la persona come poco, como sucede durante dietas o ayunos se produciría una adaptación biológica para mantener el peso, a pesar de la falta de alimentos. De este modo, cuando se abandona la dieta y el obeso vuelve a la alimentación normal hay una ganancia excesiva de peso, a menudo superior al peso perdido durante la dieta. Es una situación prácticamente irreversible pues una vez instalada es extremadamente difícil de resolver.
Complicaciones
Cuanto más importante es la obesidad mayores son los riesgos de enfermedad. Con un IMC mayor de 35 el riesgo de muerte, enfermedad cardíaca, hipertensión, etc. aumenta rápidamente y por encima de 40 el aumento es aún más impresionante. Las razones de esta elevada mortalidad son múltiples: enfermedad coronaria, fallo cardíaco, hipertensión, insuficiencia respiratoria, apnea de sueño, cánceres mamarios y uterinos, degeneración articular. El índice de muerte súbita inexplicada puede llegar a ser 40 veces más elevado entre los obesos mórbidos que en la población en general.
Otras complicaciones físicas no mortales causadas por el exceso de peso son: hernia diafragmática, reflujo gastroesofágico, incontinencia urinaria, varices, dolor de cabeza por hipertensión cerebral e infertilidad. Sin embargo entre los sufrimientos que causa la obesidad el peor es la carga psicológica y social: el obeso pierde confianza, se aísla y no se integra en la sociedad .
La enumeración de todas las complicaciones que puede causar la obesidad severa puede resultar desagradable de comprender por parte del obeso, pero es una verdad esencial que su entorno y él mismo deben conocer para que hagan un esfuerzo aún mayor con el fin de ayudarle a salir de esa mala situación.
Tratamiento médico (sin intervención quirúrgica)
Actualmente no existe ningún tratamiento médico eficaz para la obesidad mórbida, a pesar de todos los reclamos de una panoplia de regímenes, medicamentos y psicoterapias. No existe ningún estudio publicado que muestre resultados eficaces de pérdida de peso de más del 10% que se haya mantenido más de 5 años en un grupo de pacientes tratados médicamente de obesidad mórbida. Es preciso constatar además que el fallo del tratamiento médico frecuentemente se acompaña de depresión y que los resultados de estos intentos infructuosos conducen a menudo al desánimo y a la pérdida del amor propio.
La única herramienta del arsenal médico que teóricamente podría ser eficaz es el ayuno permanente, pero ésta no parece una vía realista y además, humanamente hablando, sería inaccesible para la mayor parte de la población mórbida. El obeso sufre como injusto que se le diga que le falta voluntad ante los esfuerzos que él hace para adelgazar y cuando se echa sobre sus espaldas el fracaso del tratamiento médico. Para algunos pacientes, y a un cierto nivel, la obesidad se convierte en irreversible pese a los tratamientos médicos.
Beneficios de la pérdida importante de peso
Está demostrado que una pérdida importante de peso es enormemente beneficiosa para los pacientes obesos. Mejora su pronóstico de vida, previene las muertes prematuras, cura la diabetes tipo II, mejora la hipertensión, el asma, la apnea del sueño, la gota y previene el agravamiento de los daños articulares. Además, en la mujer, aumenta su fertilidad, disminuye los riesgos obstétricos y previene el nacimiento de niños con exceso de peso.
Pero más allá de todos los beneficios, una pérdida importante de peso mejora la calidad de vida en todos sus aspectos: físico, psíquico, social y médico. Sintiéndose más ágiles y mejor dentro de su cuerpo, las personas obesas que han perdido mucho peso tienen más oportunidades de encontrar trabajo y llevar una vida más productiva. |